05 noviembre, 2011

POSTULEN AL FONDO DEL LIBRO Y LA LECTURA




En la web www.fondosdecultura.cl , encontraran toda la información para postular al FONDO DEL LIBRO Y LA LECTURA DE 2011. 
No duden en intentar hacerlo, son muchos los millones que hay para llevar a cabo distintas iniciativas, sean estas personales, comunitarias o institucionales. 

Igual no es llegar y postular, se requiere cierta experticia y por sobre todo: 

1.- VER LOS VÍDEOS INTRODUCTORIOS
2.- LEER LAS BASES CORRESPONDIENTES A CADA LÍNEA

Para terminar, tener muy claro que esto no es una loteria, en que si adjudico, me gané un premio y listo. No, esto es TENER LA OPORTUNIDAD DE SER APOYADO POR EL GOBIERNO PARA LLEVAR A CABO NUESTROS PROYECTOS DE LA FORMA MÁS RACIONAL,  DISCIPLINADA Y CONCENTRADAMENTE  POSIBLE.POR NUESTRA COMUNIDAD, Y NUESTRO PAÍS.

Inténtenlo y Postulen!!

24 junio, 2009

El copyright menos restrictivo incentiva la producción cultural


Hace unos días leíamos, vía la web chilena Derechos Digitales, el ensayo de Felix Oberholzer-Gee y Koleman Strumpf, economistas de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard titulado “File sharing and copyright” (Compartir archivos y derechos de autor). El ensayo concluye que el uso compartido de archivos de contenidos culturales (música, films, libros), no ha desalentado la producción cultural, sino que en algunos casos (como en el de la industria musical), ésta se ha incrementado.

Si bien las ventas de álbumes en general han disminuido desde 2000, el número de álbumes que se ha creado ha tenido un explosivo aumento. En el año 2000, 35.516 discos fueron liberados. Siete años más tarde, se publicaron 79.695, incluyendo 25.159 álbumes digitales (Nielsen SoundScan, 2008).

Tendencias similares se pueden ver en otras industrias creativas. Por ejemplo, en todo el mundo el número de largometrajes producidos cada año ha aumentado de 3.807 en 2003 a 4.989 en 2007 (Screen Digest, 2004 y 2008).

Para los autores está claro que el uso de archivos compartidos es una práctica que ha debilitado los derechos de autor y cuya irrupción ha forzado un cambio en los modelos de negocio tradicionales. Sin embargo, no ha desalentado la producción de contenidos culturales. Por el contrario, un copyright menos restrictivo otorga un mayor acceso del público a las obras y, por lo tanto, beneficia a la sociedad.

¿Cómo lograr que los autores, editores y productores en general no vean vulnerados sus derechos y al mismo tiempo incentivar la creación y difusión cultural en un entorno que, como el digital, se mueve bajo la filosofía de compartir? Quizá sea necesario un cambio de mentalidad que implique usuarios respetuosos del derecho (e ingresos) de los creadores de la música, libros o películas que consumen, e industrias culturales sensibles al público en red.

15 mayo, 2009

ESTE BLOG ESTA LIBRE DE AVISOS COMERCIALES




Al utilizar este icono en mi BLOG indica:

1. Que me opongo a la utilización de la publicidad.

2. Creo que el uso de publicidad corporativa en los blogs devalúa el medio.

3. Que no acepto dinero a cambio de espacios publicitarios en mi blog.


27 abril, 2009

QUIERO UN E-BOOK!!!




Vía: Etcetera.com.mx

Digámoslo de una vez por todas: los libros en papel, sobre todo de literatura, no desaparecerán. Pero en diez años, cuando el mundo esté en total dominio de los nativos digitales, el ebook o libro electrónico reinará en el mundo de los libros técnicos y educativos.

Como todo instrumento tecnológico tiene grandes ventajas, es barato y derriba las barreras que los escritores o investigadores pueden enfrentar al momento de publicar su obra, aunque también agranda la brecha entre quienes pueden económicamente acceder a este producto y quienes ni siquiera poseen una computadora.

Los cálculos según Pedro Huerta, director de Random House Mondadori en México, apuntan que para 2018, 90% de ediciones técnicas y de texto se venderán en formato electrónico y únicamente 10% en papel; los temas generales y la literatura presentarán estas mismas cifras pero invertidas.

“El consumo de un libro de papel tiene muchas connotaciones emocionales que no pueden ser reemplazables; es decir, el tocar el libro, olerlo, verlo, hojearlo, subrayarlo, con el libro lloras, sonríes, es tu cómplice, incluso hay quienes lo usan como artículo decorativo. Todas esas cualidades son difíciles de reemplazar”, explica Alberto Achar, gerente de mercadotecnia de las librerías Gandhi.

Los más optimistas aseguran que el libro electrónico es el siguiente paso en la evolución porque tan sólo su uso en el impulso del conocimiento facilitará el aprendizaje. Algo de razón debe asistirles porque el volumen de ventas está creciendo desmesuradamente, lo que ha impulsado a mercados como el mexicano, generalmente reacio y lento a las innovaciones, a lanzarse a la pelea por su porción del pastel.

“Es un mercado –explica Achar– que hoy en día en Estados Unidos vale cuatro mil millones de dólares, en Europa vale 2.5 billones de dólares y se cree que en 2009 va a llegar a valer en todo el mundo diez mil millones de dólares.

“Ha tenido un crecimiento enorme de 70% en todo el mundo desde el año 2000, desde luego es una tendencia y se dice que ya está aquí el libro electrónico”.

Por esta razón el 29 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara fue presentada una librería de ebooks en español con más de diez mil títulos de más de 200 editoriales.

En su mayoría son ediciones de texto y técnicos, los impulsores fueron Publidisa, empresa española dedicada a estos libros con cobertura en toda Europa y Gandhi, desde cuyo portal pueden comprarse o descargar gratuitamente libros en este formato. “Hasta ahora hemos tenido 300 descargas pagadas y de prueba”, señala Achar.

El Sótano también prepara el lanzamiento de un proyecto similar; aunque etcétera buscó a su representante para conocer los detalles, éstos no llegaron a tiempo para su publicación. Lo que la cadena ha informado vía su página en Internet es que para finales de este año buscará haber consolidado un catálogo de más de cinco mil títulos de libros electrónicos.
Pedro Huerta, director de Random House Mondadori, advierte que de ahora en adelante los niveles de ventas serán en relación al contenido y al lector que están destinados, en particular porque los libros en este formato serán cada vez más demandados por los nativos digitales.

Éste es un término acuñado por el tecnólogo Marc Prensky en 2001: se refiere a aquellos para quienes Internet existe desde que tienen uso de razón, nacieron en los años 90, ya están llegando a la universidad y no son consumidores pasivos.

Pasan la mayor parte del tiempo frente a una computadora o un teléfono celular, chatean, bajan y envían videos, música y fotografías, elaboran contenidos, huyen de la secuencia lineal de información, hacen click con el ratón de la computadora donde les interesa, etcétera. Son los próximos ciudadanos.

Por cierto, se conoce como migrantes digitales a quienes no tuvieron acceso, durante su niñez o adolescencia a ninguno de los productos y servicios mencionados, por tanto ahora tienen que hacer grandes esfuerzos para convivir adecuadamente en el mundo tecnológico.

¿Qué es un ebook?
Es una publicación cuyo soporte no es el papel sino un archivo electrónico, su texto se presenta en formato digital y se almacena en un soporte que puede ser disco, disco compacto, memoria USB, PDA, Palm, Blackberry, teléfono celular, computadora, computadora portátil y, en general, cualquier dispositivo que posea pantalla y memoria.

Los dispositivos creados exclusivamente para leer este texto tienen como principal característica ser portátiles y una gran capacidad de almacenamiento (hasta 192 MB), además la pantalla busca emular el papel tradicional pues cuenta con un alto nivel de contraste, incluso a plena luz del día; consume poca energía y sus dimensiones permiten mostrar documentos en tamaños tradicionales.

Existen muchos dispositivos o aparatos donde se pueden leer los libros electrónicos, Sony Reader y Kindle son algunos de los más famosos; sin embargo, ninguno se comercializa aún en nuestro país así que por ahora es más usual leerlos en computadora.

23 enero, 2009

Bookcrossing: SE PODRÁ REPLICAR EN CHILE???, QUE CREEN???


El año pasado, La editorial Seix Barral decidió celebrar el 50 aniversario del Premio Biblioteca Breve “liberando” 1000 de los títulos premiados en todas las ediciones en catorce ciudades españolas y en Argentina y México.

Un tanto a favor del movimiento Bookcrossing, cuyos responsables afirman que los libros liberados para que vayan libremente de manos de un lector a otro, generan un efecto boca-oreja que genera mayores ventas precisamente en esos títulos, lo cual no deja de ser una paradoja.


El Bookcrossing es algo así como una gran biblioteca popular, sin sede física, en la que cada lector aporta un libro, que deja libre en algún lugar de la ciudad, para que aquél que lo encuentre lo lea y vuelva luego a dejarlo libre. El catálogo de libros está en la web de Bookcrossing, que ya tiene portal español, y tiene la particularidad de que las reseñas tienen comentarios, recomendaciones y puntuaciones de cada uno de los lectores. De ahí lo del boca-orja que comentábamos.

La situación es sí es posible que esto pueda ocurrir en nuestro país. Donde la cultura del robo y los malos hábitos abundan por montones, independientemente de nuestro nivel educacional, social y cultural. Hagamos la prueba de colocar un libro nuevo en alguna plaza de nuestro país, y lamentablemente, cumpliríamos el record guiness de rápides con que este desaparece.


Sé de lo que les estoy hablando, ya que, el año pasado realice una actividad muy original, en varías ciudades de la VIII Región, denóminada Feria de Intercambio de Libros, en la que, ponía a disposición de los honorables ciudadanos de Concepción, Arauco, Tomé, Hualqui y Talcahuano más de dos mil libros de distintos tipos en un mesón laaarrgooo, y las personas que venían con un libro de sus casas podían cambiarlo por cualquiera que eligieran.


Aunque esta actividad no es propiamente Bookcrossing, tenía algo de su espiritu. Y debido a la enorme cantidad de gente que se agolpaba a revisar y leer los libros para intercambio, lo que estaba fuera de toda planificación, los hurtos de libros fueron IMPRESIONANTES, sobre todo, cuando llevamos a cabo esta actividad en la Plaza de Armas de Concepción. Lo cual denota dos cosas a mi parecer: Primero, que en Chile, no estamos acostumbrados a actividades de libros en la calle, y la gente como que que impactaba viendo toda esa cantidad de libros a su disposición para intercambio, ya que, el agolpamiento era tremendo, y segundo; que somos muy buenos ladrones de libros.


Mi consuelo era, que por lo menos, si es que no llegaban a reducir el libro, tuvieran la oportunidad de ojearlo y por que no; de leerlo y llegar a tener "lanzas ilustrados".

16 enero, 2009

Qué no hacer jamás con un libro


Fundada en 1875, Library Journal es la revista más antigua y respetada en EEUU sobre el mundo de las bibliotecas. En 1909 publicó un curioso artículo firmado por Harold Klett titulado “Don’t”, en el que se enumeraban 30 acciones que no había que hacer con los libros.

Muchas de ellas han quedado obsoletas, sobre todo las relativas a la encuadernación y cortado manual de las páginas, así que copiamos aquéllas que siguen vigentes.

La mayoría son verdades, otras se podrían discutir.

1. No leer en la cama (muy discutible).

2. No escribir notas al margen, a menos que se trate de un Coleridge (también discutible).

3. No doblar las puntas de las hojas.

4. No garabatear vuestro interesante y precioso autógrafo en la página del título.

5. No chuparse la yema del dedo para pasar de página.

6. No leer comiendo.

7. No dejar caer la ceniza del cigarro sobre el libro, y mejor aún, no fumar leyendo, perjudica la vista.

8. No arrancar de los libros los grabados antiguos.

9. No colocar los libros abiertos boca abajo, como suele hacerse cuando se interrumpe momentáneamente la lectura, en vez de cerrar el libro después de haber puesto una señal.

10. No secar hojas de plantas dentro de los libros.

11. No sujetar los libros por una de las tapas.

12. No estornudar sobre las páginas.

13. No comprar libros sin valor.

14. No limpiar los libros con trapos sucios.

15. No tener los libros encerrados en escritorios, cómodas o armarios: necesitan aire.

16. No arrancar los mapas ni las láminas de los libros.

17. No usar los libros para afianzar las patas de las sillas y las mesas cojas.

18. No arrojar los libros a los gatos ni a los niños.

19. No forzar los libros abriéndolos totalmente.

20. No dejar que los libros se humedezcan.

21. No olvidar estos consejos.

12 enero, 2009

EL OBJETIVO ES IMPACTAR!!!

Sí no impactamos nuestra sociedad por medio de una política pública que integre a los libros dentro de nuestra cotidianidad, y no establezcamos un vinculo arraigado con una historia lectora de nuestro país. Estamos motivando una realización ociosa de nuestras vidas, de anhelos inconclusos y, nuestra estrategia nacional será sólo una mala imagen de una ciudadanía difusa, nostálgica y no almatica.
Generar una estructura que brinde ideas, consejos, motivaciones y estrategias. Alcanzar la madures lectora desde una comprensión sistémica. Establecer a la lectura como la exigencia de nuestro derecho a la inacabada realidad de ser y no esperar.

Libro al día, una plataforma de información del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC)



Hoy queremos presentar Libro al día, la plataforma de información especializada sobre y para el sector editorial creada recientemente por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC).

Libro al día recoge información estadística sobre el mercado del libro, así como opiniones de expertos y noticias de actualidad con respecto a distintos temas como los derechos de autor, las campañas de lectura, las bibliotecas escolares y las ferias del libro.

Este portal es una excelente fuente de consulta para quienes busquen datos globales e información de carácter comparativo a nivel regional.


06 enero, 2009

Libros y lecturas: recomendaciones para 2009

MIS RECOMENDACIONES PARA ESTE 2009


1. Leer más.

2. Releer más. Hay libros que merecen ser leídos más de una vez.

3. Ordenar nuestra biblioteca.

4. Poner en deRemate.com (o donde sea que puedan venderse libros de segunda mano) los malos libros: siempre hay uno roto por un descosido.

5. Abandonar la lectura si en la página 50 ya se ve que el libro no cumple las expectativas ni las cumplirá, es malo o es aburrido. El tiempo de lectura es valiosísimo, y hay que aprovecharlo al máximo.

6. Ejercer el derecho de queja si el libro está mal traducido o mal editado. Los blogs son muy útiles para este propósito. Y los sistemas de recomendación de los clubs/webs de lectura y de las librerías. También las webs de algunas editoriales que ahora permiten que el lector haga comentarios.

7. No comprar libros sin antes haber ojeado las primeras páginas. Evita llevar a cabo los propósitos 5 y 6.

8. Regalar los libros que nos gustan (no necesariamente nuestro ejemplar).

9. Recomendar los libros que nos gustan.

9. Dar una oportunidad al libro electrónico y, quizá, comprar un dispositivo de lectura.

10. Ver menos tele y leer más.

¡¡¡DESEO UN 2009 PRÓSPERO EN BUENAS LECTURAS!!!

30 diciembre, 2008

LIBRO DE LA SEMANA (4ta. semana Diciembre 2008)

¿Es difícil divertir a los bebes? ¿Cuáles son los juegos
más adecuados para ellos? ¿Por que les resulta
tan complicado a los padres jugar con sus hijos?

Aprender jugando, ésta es la clave, y la labor de los
padres será conseguirlo. Para ayudarles, los autores
ofrecen un manual de actividades y juegos para
niños hasta los 3 años de gran sencillez a la vez que
muy educativos. Además, el libro también incluye
canciones infantiles tradicionales. Para facilitar su
uso y comprensión se ha dividido cada edad en
semestres con una introducción de carácter teórico.

Destinados tanto a padres como a profesionales.
estos juegos fomentarán la creatividad de los niños,
les permitirán pasar un rato agradable y estimularán
todos sus sentidos.


Un libro que le enseñará cómo hacer feliz a su bebé.

PARA BAJAR HAGA CLICK AQUÍ


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LES PRESENTO EL KINDLE, el LIBRO DE AMAZON.COM PARA LA SOCIEDAD TECNOLÓGICA DE HOY


video

La revolución interminable: cuando leer es cuestión de tecnología


Fuente: Diario La Vanguardia.

El año pasado Amazon.com, la librería virtual mas grande del mundo, presentó en sociedad a su esperado lector de libros electrónicos (ebooks), Kindle. Acompañado de la sonrisa de un orgulloso Jeff Bezos, CEO de Amazon.com, el dispositivo posó mostrando todos sus ángulos y medidas en diversas publicaciones de la red. Días después, Kindle sigue protagonizando encendidos debates electrónicos acerca de sus bondades para convertirse en El Lector del futuro. Sí, así como lo leés, en mayúsculas. Porque si existe un sector ansioso por un gadget que revolucione sus costumbres a niveles insospechados, ése es el de los lectores digitales.

Sony lo supo ver y lanzó el Sony Portable Reader (PRS505), cuya segunda versión apareció a mediados de año. Otros competidores del Kindle son el HanLin eReader V3, el iRex Iliad y el Bookeen Cybook. Como lo señala la comparativa publicada por Wired News, la fortaleza del Kindle radica en su conexión inalámbrica –y ojo, completamente gratuita- a Internet vía EV-DO, el mismo sistema que utilizan los smartphones para acceder a la red. A ello se suman seductores atributos para los adictos a la información: acceso a publicaciones diarias como The New York Times, Washington Post, Le Monde o Frankfurter Allgemeine (por una cuota de entre $5,99 y $14,99 al mes), a revistas como Forbes, Times y Fortune (entre $1,25 y $3,49 al mes), y a 250 blogs como TechCrunch, The Huffington Post y BoingBoing ($0,99 al mes).

¿La mayor desventaja? Su precio de 400 dólares en épocas en las que se puede comprar una portátil por 200, cobrar por acceder a diarios, revistas y blogs que desde cualquier PC son de lectura gratuita, y el poco popular formato de los ebooks de Kindle Store. Los libros descargados desde Kindle Store están en formato Mobipocket, empresa comprada por Amazon el 2005, y sólo pueden leerse en un lector Kindle. Si a ello añadimos que para leer un archivo de extensión doc o pdf, debemos transferirlo por USB ó enviarlo vía correo electrónico para que Amazon lo convierta (opción que cuesta $0,10), la ilusión del Internet más portátil que una edición de bolsillo comienza a difuminarse.

Aún así, Amazon Kindle es actualmente el soporte que ofrece mayores funciones a los lectores digitales ¿Hasta cuándo? En una revolución tecnológica que no tiene pinta de terminar jamás, algunos ya han adelantado que bastará con que Steve Jobs se ponga listo y Apple desarrolle un lector de ebooks para iPhone vinculado a una librería en Itunes. Eso, si es que no es por medio de un convenio con Google Book Search. Y entonces, bye-bye Kindle.

Pero esas son, por el momento, sólo especulaciones. Para alegría de Bezos, Kindle se agotó a las cinco horas de ponerse en venta. Los pedidos ahora deben hacerse con anticipación para ingresar a una suerte de cola virtual que amenaza con ser más larga que la de la Seguridad Social.

Mientras tanto, la recién nacida criatura sigue en boca de bloggers, tecnoadictos y lectores en general. Hablar de ebooks y de los soportes que faciliten su lectura equivale a poner en discusión temas tan picantes como la gestión de derechos digitales (DRM), la estandarización del formato para los libros electrónicos, el uso de la tinta electrónica y los beneficios ambientales que supondría la disminución del uso de papel.

La adrenalínica historia de la cultura digital demuestra que, tanto el soporte como el sistema operativo deben adaptarse –y adelantarse- a las necesidades de la máxima autoridad en la red: El Usuario ¿Kindle, Sony Reader, HanLin, o un próximo lector de Apple para iPhone? La última palabra la tenéis siempre vosotros.

29 diciembre, 2008

Las múltiples formas de un libro en la actualidad, ¿está la industria editorial preparada?


Las múltiples formas de un libro en la actualidad,

¿está la industria editorial preparada?


¿Qué es un libro? Según la nota de prensa de la Feria de Frankfurt 2008: una de las varias posibilidades de procesar, circular y difundir contenido. Otras vías para lograr el mismo propósito son los sitios web, los juegos de ordenador y los archivos de audio”. La amplitud del concepto se debe quizá a que más del 30% de los productos exhibidos en las últimas ediciones de la feria son digitales. “La industria editorial sigue siendo uno de los sectores más fuertes en el negocio de la cultura y la expresión creativa porque sabe cómo utilizar la creciente digitalización para su provecho”, afirma Juergen Boos, presidente de la feria. En España, la industri editorial ¿lo sabe o empieza a saberlo?, nos preguntamos.

El programa de la próxima Feria Internacional del Libro, LIBER 2008, anuncia el IV encuentro: El sector editorial y el e-learning, en el que se hablará sobre digitalización y las transformaciones que representa para el sector, algunas mucho más profundas de lo que hasta ahora se puede imaginar. Según un reciente artículo publicado en The New York Magazine, entre las editoriales estadounidenses existe una “desesperada carrera” por evolucionar en productores de ebooks ante la agobiante (omni)presencia de Amazon.com, “a quien muchos editores ven sobre ellos, como un poderoso monstruo habriento empeñado en quedarse con todo el negocio”.

Por lo pronto, durante la edición de la Feria de Frankfurt 2008, el tema de la digitalización no sólo quedará entre los 361 expositores (de un total de 7,052) que incluirán ebooks entre sus productos. La organización de la feria se ha preocupado por poner el tema en agenda. A la insoslayable presencia de expositores como Google, Amazon y la alemana Libreka!, se suman charlas sobre nuevos modelos de negocios a cargo de las editoriales S. Fischer y Hoffmann & Campe, y debates sobre los ebooks como posible solución frente a infraestructuras de distribución insuficientes. También se anuncian discusiones respecto a la forma en que la digitalización afectará a los profesionales en la cadena de producción del libro transformando conceptos, creando nuevas profesiones, y por ende, estrategias de actuación.

Como en cualquier proceso de cambio, creemos que lo importante es abrir discusiones al respecto. Sin afanes formuladores y con curiosidad por el avance de la tecnología como un factor indesligable del futuro del libro y de la lectura que pone a prueba constante los esquemas fijos y alienta a la creatividad.

26 diciembre, 2008

Diez ventajas de los ebooks


Y QUE PASA CON LOS E-BOOKS, veamos lo que significa hacer uso de este formato electrónico de los libros. Y como el fomento de la lectura no tiene que ver sólo con la lectura de libros de papel, sino que también de este formato que ha revolucionado el mundo editorial y a los lectores en el mundo, sería bueno que tengamos en cuenta alguna de sus ventajas:

1. Disponibilidad inmediata.

Sin esperas, sin moverte de casa. Basta con un par de clicks para comprarlos, bajarlos y empezar a leer.

2. Accesibilidad

Fácil acceso no sólo al libro (a través de bibliotecas, buscadores de ebooks, librerías electrónicas…), sino también a su contenido, en el que se pueden hacer rápidas búsquedas.

3. Economía

El coste de un ebook puedes ser un 80 % menor que un libro impreso.

4. Ecología

La ausencia papel impreso evita la tala de árboles

5. Gestión de contenidos

Se pueden extraer párrafos, frases, diálogos… y guardarlos automáticamente, así como los comentarios que se hagan «en el margen».

6. Interactividad

Permiten enlazar y consultar con otros libros, como por ejemplo diccionarios, sin salir de la página que estamos leyendo.

7. Espacio

Sólo ocupan sitio en la memoria de nuestro pc, no en las paredes de casa.

8. Fácil gestión de la biblioteca

Archivar, catalogar y buscar un título se convierte en una tarea sencilla.

9. Ligereza

Cargar con varios libros deja de ser una carga, con lo que ello conlleva para la salud

10. Durabilidad

Los ebooks no se empolvan, no se deterioran, no se doblan ni se arrugan.

¿Y las desventajas?

Las veremos en otro post.

24 diciembre, 2008

Los pediatras recomiendan regalar libros a los niños… y leerlos con ellos


De La Vanguardia

Los pediatras consideran que el número ideal de juguetes a regalar nunca debería superar los tres, y eso, incluyendo un libro. “Un buen libro, leído en compañía de los padres, es uno de los mejores regalos que hay. Quizá al niño no le guste en principio, pero bien leído y en buena compañía será un momento que el pequeño siempre recordará”, señalan desde la citada asociación.



CINCO IDEAS PARA JUGAR CON UN LIBRO

El juego de las voces
Cualquier cuento por pequeño que sea puede trasformarse en un juego de voces y ruidos. A los más pequeños les encanta escuchar los cambios de tono: las voces agudas, las graves, las que imitan a los niños, a una bruja, los sonidos del agua, del viento, de los animales… Así aprenden a identificar a los distintos personajes: los buenos, los malos, los más jóvenes o los más ancianitos. ¡Lo cierto es que cualquier elemento creativo captará su atención!
Nota: Para niños y niñas de 0 a 8 años.

Dibuja la historia
Sólo se necesitan lápices de colores, cartulinas y un narrador. El juego consiste en que los niños y niñas representen las distintas secuencias del cuento: el principio, el nudo y el desenlace. Pueden hacer tantos dibujos como quieran, lo importante es dejar libre su creatividad. Además, observando sus dibujos se pueden aprender cientos de cosas: lo que más llama su atención será lo más grande, lo que menos le gusta lo omitirá o será muy pequeñito… ¡Les encantará tener sus propias ilustraciones de los cuentos!
Nota: Para niños y niñas de 3 a 8 años. A partir de los 6 años también se puede proponer que escriban pequeños textos al pie de los dibujos, así fabricarán sus propios cuentos clásicos.

Haciendo teatro
Es hora de sacar del baúl de los recuerdos: un sombrero, unos guantes, collares de plástico, cinturones o un chaleco. Cualquier ropa antigua será el perfecto disfraz, también ayudará un set de maquillaje infantil para caracterizar unos bigotes, una cicatriz o unos coloretes. ¡Representarán su cuento favorito!
Nota: Para niños y niñas de 5 a 8 años. A partir de los 7 años también se puede proponer que escriban un pequeño guión para adaptar la historia del libro.

El superdetective
Si lo que se quiere es desarrollar su atención, sólo hay que proponerles que sean un “Súper detective”. El juego consiste en buscar pistas secretas: pueden ser colores, palabras que empiecen por la “A”, la “B”, palabras en plural, en femenino, en masculino, palabras que se escriben con “H”. Puede establecerse un límite de tiempo o de palabras y al final pensar en una gran recompensa… ¿Qué tal su postre favorito? ¡Es fantástico para la ortografía, el vocabulario y el lenguaje!
Nota: Para niños y niñas de 7 a 12 años. Cada detective tiene que tener su propia libreta de detective y un bolígrafo para poder anotar todas las pistas. Si participan varios niños, cada uno puede utilizar un bolígrafo de un color diferente.

Inventando otro final
Seguro que hay algún libro con un final poco divertido, así que la solución es tratar de inventar entre toda la familia el desenlace perfecto. Cada uno aporta su idea y entre toda la familia se decide que “trocito de historia” es el mejor. Es una forma de conversar sobre un libro: los personajes, el contexto, las distintas situaciones, etc. El juego se puede complicar en función de la edad de los participantes.
Nota: Para niños y niñas de 5 años en adelante. Este juego no tiene edad y seguro que hay cientos de finales para modificar.

Estas navidades, ¡a jugar!


22 diciembre, 2008

LIBRO DE LA SEMANA (3a. semana Diciembre 2008)


PINCHE AQUI

Leer novelas aumenta las habilidades sociales


Añadir imagenLeer novelas aumenta las habilidades sociales

Un grupo de psicólogos canadienses dice haber demostrado de forma empírica que los lectores de novelas (ficción) adquieren nuevas habilidades sociales y mejoran las que ya poseen gracias a la lectura.

Para ello, crearon dos grupos de lectores. A uno se le pidió que leyeran diariamente los relatos del periódico The New Yorker, y al otro, los ensayos que aparecen en este mismo periódico

Los resultados de la investigación, publicados en la revista New Scientist con el título “The science of Fiction”, muestran cómo los lectores de ficción puntuaron más alto en los test de empatía y perspicacia social que aquellos que leen textos de no-ficción.

«Según los investigadores, esto puede tener su causa en que la ficción actúa como una especie de “simulador”. Leer sobre gente ficticia implicada en aventuras ficticias o turbulentos romances ayuda a los lectores a enfrentarse a trances similares en la vida real.

»“La ficción se basa en la vida en sociedad, que no es tan sencilla como pudiera pensarse”, afirma Keith Oatley, uno de los investigadores y profesor del departamento de desarrollo humano y psicología aplicada de la Universidad de Toronto. “La gente que lee ficción aprende a comprender mejor esa vida en sociedad, es más, creo que leer ficción impulsa a la gente a cuestionarse sobre ello”.

»“El estudio, publicado en varias revistas académicas en los últimos años, se basa en las ideas sostenidas desde Aristóteles a Charles Dickens”, continúa Oatley. “A través de la historia, la ficción ha sido elogiada por los beneficios que tiene para los lectores tanto como forma de entretenerse y de comprender el mundo, como modo de formar la personalidad”».

Sea cierto o no, siempre reconforta encontrar un argumento nuevo a favor de la lectura.

Diez consejos para que los niños odien los libros


Diez consejos infalibles para que los niños ODIEN los libros

(para padres y maestros):

1. Cuando empiecen a leer en voz alta, interrúmpelos constantemente para marcarles sus errores.
A ti también se te quitarían las ganas de seguir leyendo.

2. Oblígales a leer.
Nada más eficiente que una simple palabra, “lee”, para conseguir el efecto contrario.

3. Menosprecia sus gustos y no respetes su criterio.
¿Qué es mejor, que lean lo que les gusta o que no lean?

4. Imponles lecturas.
Esa novela que tanto te gustó a su edad no tiene por qué ser de su agrado.

5. Pídeles que te hagan un resumen.
No dejes que asocien los libros con los deberes.

6. Controla todo lo que leen.
Interesarse no significa examinarlos e interrogarlos.

7. Recuérdales los beneficios de leer.
“Los niños que leen sacan mejores notas, como tu amigo”… y el chaval perdió las ganas de leer y tomó manía al amigo.

8. Relaciona los libros sólo con los deberes.
Un libro no ha de ser sólo un instrumento para aprender cosas.

9. Castígalos sin tele por no leer.
Convirtamos la tele en nuestro aliado: ¿cuántas películas infantiles se basan en libros?

10. Exígeles lecturas inadecuadas.
No por ser bueno y correcto es adecuado a su edad o estado madurativo

(Extraido del libro Guia pràctica per a fer fills lectors (Guía práctica para hacer hijos lectores). de Joan Carles Girbés)

Fuente: www.ediciona.com

06 octubre, 2008

Frases sobre libros

Frases sobre libros


Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Proverbio hindú

Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) Escritor español.

Un libro hermoso es una victoria ganada en todos los campos de batalla del pensamiento humano.
Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.

En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida.
Ralph Waldo Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense.

El recuerdo que deja un libro a veces es más importante que el libro en sí.
Adolfo Bioy Casares (1914-1999) Escritor argentino.

Estar a solas con un buen libro es ser capaz de comprenderte más a ti mismo.
Harold Bloom (1930-?) Crítico literario estadounidense.

Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.
Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.

Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Proverbio árabe.



¿ Te animas a escribir tu propia frase sobre los libros ?
Esperamos muchas frases en los comentarios.

15 junio, 2006

SITUACIÓN ACTUAL DEL LIBRO EN A. LATINA.

Sin lugar a dudas, el libro es una fuente de desarrollo social y cultural; de igual manera, es generador de beneficios económicos dado su carácter de industria, por lo que requiere de garantías y estímulos para su desarrollo. Es por ello que, en tanto sus beneficios alcanzan a toda la sociedad, el Estado interviene en este sector a través de diversas fórmulas que alcanzan a todos los eslabones que conforman la cadena del libro: creadores, editores, impresores, distribuidores, libreros y lectores.

De acuerdo a las consideraciones de los especialistas, la política del libro debe partir del consenso entre el Estado y el sector privado y considerar la posición estratégica del libro tanto en materia cultural como económica; asimismo, ha de dotar al sector de un marco jurídico que integre todas las medidas relativas al libro en un solo instrumento legislativo y ampliar la formación de los recursos humanos, todo ello bajo la consideración del sector del libro como un todo integrado, por lo que dichas medidas deben tomar en cuenta a los diferentes actores involucrados.

ASPECTOS GENERALES

Las condiciones económicas, sociales y políticas de los países latinoamericanos han provocado en gran medida que hoy exista una difícil situación del sector del libro en la región: el cierre de librerías, la reducción en las cifras de producción editorial, el incremento de la piratería y las fotocopias ilegales, los bajos índices de lectura, la carencia de infraestructura bibliotecaria así como la expansión de la inversión extranjera, son algunos de los efectos producidos (Diario El País, 2002, 28 de junio). Por otra parte, los mismos países reflejan entre sí las desigualdades en los niveles de producción, distribución y consumo debido a las diferencias en el tamaño de los mercados y de su estructura industrial.

Esta situación un tanto alarmante, unida al reconocimiento de la importancia del libro desde sus dimensiones cultural y económica, ha llevado a los responsables de las administraciones centrales a tomar conciencia de la necesidad de enfocar esfuerzos a diseñar, ejecutar y evaluar acciones pertinentes que contribuyan al fomento y desarrollo del sector. Si bien el camino ha comenzado a recorrerse, existen todavía muchas demandas por parte de los protagonistas de la cadena del libro que están pendientes de ser atendidas.

En contraste, los países de Europa Occidental ocupan los primeros lugares entre las mayores potencias en el campo editorial. Esto puede atribuirse básicamente a la concentración de tres elementos claves que son: altos niveles de producción, mayores índices de lectura y grandes grupos editoriales (Gómez Escalonilla, 2003). Pero veamos mas a fondo lo que acontece en América Latina.

Brasil, México y Argentina son los mercados editoriales más grandes, a los cuales les siguen Colombia, Chile y Venezuela (Cabanellas, 2001). La producción total de libros en la región no representa ni siquiera un 10% del total mundial, dado que las cifras de los mayores productores están muy por debajo de las grandes potencias editoriales europeas. Es así que los países latinoamericanos entran en la categoría de los que producen y facturan en poco volumen, a la vez que importan grandes cantidades*. La producción no puede competir con los productos editados e impresos en países altamente industrializados, debido a que estos tienen menores costos por la ayuda que reciben de sus respectivos gobiernos.

La rentabilidad y la sostenibilidad de la producción interna, sólo son posibles en los mercados de mayor tamaño y con cierta estructura industrial (Bonet, 2002); Hay países en los que no se cuenta con un mecanismo que garantice una buena producción editorial porque pocas editoras cuentan con tecnología y el personal especializado. En los países pequeños como Honduras*, o Bolivia*, la producción editorial presenta cifras muy bajas, ya que son pocas las personas que se dedican a la edición y a la publicación de obras literarias, y algunas de ellas prefieren editar sus obras en el extranjero. Así, estos países no se autoabastecen con su producción editorial. Además, la escasa demanda intrarregional que se genera desde los países fuertes hacia los pequeños (Bonet, 2002) provoca que las expresiones culturales de estos países tengan muy poco espacio en el mercado de contenidos en América Latina*.

Los editores sufren estragos económicos no sólo por lo reducido del mercado sino por los aumentos en los aumentos en los insumos necesarios para producir el libro, incluyendo los costos de su distribución*. La enorme extensión geográfica del continente ocasiona problemas logísticos a la distribución y a la comercialización, reduciendo las posibilidades de desarrollo de la industria (Nieto y Melo, 2003).

Por otra parte, la industria editorial se ha visto afectada por la penetración de empresas extranjeras, ya que las inversiones de los grandes grupos editoriales, en su mayoría españoles, han fortalecido su presencia en la región, sobre todo a partir de los años noventa mediante la adquisición de sellos locales de gran tradición e importancia. Un rasgo que caracteriza a estas inversiones es que los grupos conservan sello, nombre, actividad e identidad de las casas nacionales como una estrategia para mantenerse en el mercado. Sin embargo, las políticas de edición son definidas tomando como base el mercado latinoamericano, no el desarrollo de la industria nacional (Becerra, Hernández y Postolski, 2003), Esto ha modificado la dinámica del sector – al alterar las lógicas de propiedad, producción y consumo – y ha definiendo gran parte de las reglas del negocio. Muchos de estas trasnacionales han cambiado el carácter artesanal del libro por la mercadotecnia, con un esquema de venta en el que las editoriales independientes no han podido competir*. Los distribuidores, que llevaban un papel importante en la expansión del comercio del libro en Latinoamérica, poco a poco van perdiendo este lugar con el establecimiento en el país de estas casas editoriales a las que representaban, ya que ahora son ellas mismas las que llevan a cabo esta labor (Cabanellas, 2001).


Otra característica que afecta actualmente al desarrollo del libro latinoamericano es la oferta desmedida de títulos (Cabanellas, 2001). La industria editorial debe publicar más y vender a mucha mayor velocidad para poder seguir existiendo; cifras del año 2000 señalan que, en ese año, México lanzó al mercado 19.967 títulos y Colombia 5.720 (Nudelman, 2002). En 2003, Brasil lanzó 35.590 títulos (Camara Brasileira do Livro, 2005). Esto ocasiona problemas tales como carencia de librerías, la desaparición de títulos del mercado con excesiva rapidez, la caída inevitable de las tiradas y la disminución en los niveles de calidad en los contenidos (Nudelman, 2002).

En América Latina el desarrollo de la producción editorial se ha orientado en gran medida a la atención de las necesidades del sistema educativo, por lo que los textos escolares es uno de los sectores que mayor tiene en el desarrollo de las industrias locales y en la ampliación del mercado del libro. Para dar una idea, en Perú, la venta de libros escolares representa el más del 60% del total de las ventas y en su mayoría producción nacional, mientras que en Brasil representa el 50% de las ventas de las editoriales en ejemplares. Esto se debe a las compras en gran volumen del gobierno federal.



25 mayo, 2006

ALVARO GARZON, UNA VIDA DEDICADA A LOS LIBROS






Álvaro Garzón

En esta entrevista el consultor colombiano Álvaro Garzón comparte con nosotros su amplia experiencia en torno a la política del libro, fruto de su participación en la creación del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) y de la labor que realizó en la UNESCO como Director de la Sección del Libro y las Industrias Culturales.


Para comenzar, hagamos un recorrido por los aspectos más sobresalientes de su vida profesional.

Yo llegué al mundo del libro proveniente de las Relaciones Internacionales. En mi Oficina del Ministerio de Educación de Bogotá, en la década de los setenta, se gestó un proyecto promovido por la UNESCO para crear un mecanismo que ayudara a los países latinoamericanos a formular las políticas de desarrollo de sus industrias editoriales. Parecía muy interesante y abandoné el Ministerio para empezar a darle forma física al Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC). El mandato del proyecto era desesperadamente escueto: "desarrollar el libro", punto. En ese entonces no encontramos en el mundo experiencias similares en las que hubiéramos podido inspirarnos así que muy humildemente nos acercamos al sector del libro como quien pone una gota de agua en la lente de un microscopio, para tratar de comprender la lógica estructural de sus componentes internos, sus dinámicas secretas, el comportamiento económico a la vez que los valores intangibles de un bien cultural tan lleno de dualidades y paradojas como es el libro. Y al mismo tiempo que descubríamos las numerosas actividades humanas involucradas en el sector del libro, percibíamos las lagunas que presentaba la industria editorial en cada país latinoamericano y detectábamos cuál era, en cada caso, la solución legal, administrativa o empresarial que podría paliar esas carencias, cuál la agencia del Estado a quien le correspondería tomar cartas en cada caso. Hoy, treinta y cinco años más tarde, el CERLALC, es un organismo intergubernamental muy próspero y eficaz del cual hacen parte todos los países iberoamericanos, que ofrece una cooperación técnica de altísimo nivel, dotado de instrumentos muy sofisticados de diagnóstico y poseedor de una gran experiencia en legislación de fomento del libro y derechos de autor.

Posteriormente como Director de la Sección del libro y las Industrias Culturales en la sede de la UNESCO en París, tuve la oportunidad de coordinar por algunos años la acción de los organismos similares al CERLALC en el mundo entero. En esa etapa debo decir que la experiencia latinoamericana en materia de formulación de la política y legislación del libro se proyectó a otras regiones del mundo y ha servido para inspirar soluciones legislativas nacionales en países tan disímiles como Argelia, Senegal, Kasakstan o Rumanía.

Finalmente, habría que añadir que la metodología decantada en el sector del libro, en materia de diseños tipológicos, diagnósticos sectoriales, formulación de políticas y legislación de fomento, mutatis mutandis, sirvió como referencia de gran utilidad cuando la UNESCO amplió su radio de acción de la industria editorial a otras industrias culturales como el cine, la música grabada, el audiovisual y en general a toda industria cultural cuya "materia prima" sea una creación protegida por el derecho de autor.

Las autoridades económicas y culturales de los países en desarrollo han comprendido poco a poco la importancia de formular correctamente las políticas de desarrollo de sus industrias culturales, en especial a partir de la Ronda Uruguay que substituyó el antiguo GATT (General Agreement on Trade and Tarifs) por la OMC (Organización Mundial de Comercio) e incluyó la propiedad intelectual dentro de las categorías que son competencia de esta nueva organización. Dicho en otras palabras, a efectos del comercio internacional, a los bienes y servicios protegidos por el derecho de autor se le aplican las mismas normas de comercio que a las demás mercancías, lo cual no ha dejado de producir distorsiones que ponen en peligro su supervivencia cultural. Pero ese es otro tema muy difícil de resumir en este espacio.

Al constatar que en algunos países industrializados, las cifras de las exportaciones de bienes y servicios protegidos por el derecho de autor son superiores a las exportaciones del sector de la agricultura, la aeroespacial y la defensa y al observar el enorme peso económico de las industrias culturales en las balanzas comerciales, los países en desarrollo han comenzado a contemplar la cultura con otros ojos y a incluirla dentro de su planificación del desarrollo económico. Además en el libre intercambio de la globalización, está en juego la propia identidad cultural, pues aunque viven consumiendo una cultura importada, no por ello están dispuestos a dejar extinguir las expresiones culturales propias que hacen parte de sus raíces identitarias.


¿Cómo podríamos describir el panorama actual del sector del libro en América Latina?

El universo del libro en español está compuesto por tres polos de producción de dimensiones diferentes, América Latina es uno de ellos y en la era de la globalización es imposible ignorar la interacción que se produce con los otros dos. Ese universo lo constituyen más de 416 millones de seres humanos que consumen libros en esa lengua, localizados en España (41 100 000 habitantes), en los 18 países hispanohablantes de la América Latina (344' 532 000 hab.) y en los Estados Unidos de América (31 000 000 que hablan español).

Un promedio realizado entre 2002 y 2003 en los países del área lingüística (España y Latinoamérica) arroja un total de 107 777 títulos editados en lengua española de los cuales 59 685 editados en España y 48 092 en los países latinoamericanos, preponderantemente en Argentina (27%) México (23%) y Colombia (18%) (1).

Por su parte, la producción de títulos en español de las editoriales tradicionales de Estados Unidos que no está cuantificada en esas cifras, presenta cada año una progresión acelerada.

España ostenta una fuerte actividad exportadora hacia América Latina, tanto por exportación del libro impreso como por la implantación de filiales de editoras españolas en los países latinoamericanos (602 millones de euros en 2001) (2); en sentido inverso la exportación es muy débil (6,8 millones de dólares en 2003) (3) y se observa una creciente circulación de libros y servicios gráficos de los países latinoamericanos entre sí (el 66.4% del comercio regional de libros). Por su parte el comercio del libro en español al interior de Estados Unidos recibe exportaciones desde España y desde Latinoamérica (de esta última, más de 80 millones de dólares, de los cuales un tercio corresponde a servicios gráficos).

Por razones históricas, Argentina y México fueron los principales productores de libros de Latinoamérica. En la década de los setenta, Colombia multiplicó por 25 su producción editorial debido a que servía, por así decirlo, de "conejillo de indias" de los experimentos del CERLALC: la ley del libro colombiana desgravó de impuestos las inversiones y los beneficios del sector del libro y Colombia subió al primer rango en la exportación de libros y servicios gráficos editoriales. Posteriormente las leyes que benefician al sector editorial se han generalizado en los demás países de la región con mayor o menor grado de generosidad por parte del Estado. La verdad es que no se trata de un "regalo" fiscal al sector pues, además de las repercusiones en la educación y en la cultura que son intangibles difícilmente cuantificables, una industria dinámica genera empleo y termina siendo más rentable para el fisco en razón de las exportaciones que están al final del proceso de crecimiento.

En el panorama actual latinoamericano, los distintos acuerdos de integración económica ya sean de alcance regional como la ALADI, ya sub-regional, como el Acuerdo de Cartagena o Pacto Andino, MERCOSUR o el Sistema de Integración Centroamericano, contemplan un arancel cero para el comercio regional del libro e incluyen en este tratamiento también a los libros provenientes de fuera de la región geográfica. Se prevalecen para ello de unos tratamientos de favor concedidos desde el antiguo GATT y vigentes aún en la OMC que les permiten a los países en desarrollo crear entre sí zonas privilegiadas de comercio o zonas aduaneras.

Por otra parte, los Estados Unidos están celebrando bilateralmente numerosos TLC (Tratado de Libre Comercio) con distintos países latinoamericanos. Se prevé que en este intercambio, las exportaciones del libro en español desde ese país hacia Latinoamérica y particularmente el comercio de servicios gráficos en ambas direcciones van a incrementarse notablemente como ya sucedió en el marco del TLC firmado hace unos años con Canadá y México.

Es preciso señalar que la tendencia del liberalismo económico puro y duro es la de eliminar toda forma de subvención a una industria (así sea productora de bienes culturales) y la de terminar progresivamente con los privilegios acordados en su momento en el GATT a los países en desarrollo. Pero justamente, la formulación de una política sensata de desarrollo de las industrias culturales es el único camino que les permitirá a los Países Latinoamericanos defender el patrimonio intangible de su creatividad, de su identidad espiritual, sin contravenir los compromisos adquiridos en el marco exigente de los mecanismos económicos, que por otra parte les son vitales para su desarrollo.


Dicho lo anterior, ¿cuáles deberían ser las bases para definir las políticas públicas que impulsen su desarrollo?

A riesgo de simplificar demasiado, me atrevería a afirmar que la base más sólida de una política viable de desarrollo del sector del libro la constituyen tres elementos fundamentales:
- Una voluntad política a muy alto nivel del Estado.
- Un diálogo entre el sector privado del libro y las diferentes agencias del Estado involucradas por la aplicación de la política, diálogo cuyo primer resultado es un diagnóstico lo más preciso posible de las carencias del sector y sus respectivas soluciones.
- La cristalización de la política en un marco legislativo específico que le dé obligatoriedad a los compromisos tanto del sector público como del privado.

Se entiende que en la definición de la política están incluidos la protección de los derechos de los autores y de los editores, los incentivos fiscales, las tarifas postales, las medidas aduaneras, la formación de recursos humanos, el fortalecimiento de las asociaciones profesionales del sector, etc. etc. aspectos en los que pueden intervenir numerosas agencias del Estado y organizaciones del Sector Privado. Todo ello es muy complejo de coordinar y se vuelve imposible sin la estructura que brinda una ley orgánica del sector. Que no pase por la cabeza del lector la idea de que mediante una política del libro el Estado va a "intervenir", controlar o censurar la actividad editorial. Las medidas de fomento industrial no están condicionadas al contenido de los libros, incluso los capitales extranjeros se pueden acoger a ellas y en el día a día, la aplicación de esas políticas está vigilada por un Consejo Nacional del Libro integrado por partes iguales, por representantes del Sector Privado del libro y por funcionarios de las agencias del Estado.


Desde las administraciones públicas, ¿cómo puede involucrarse a los diversos actores que participan en el sector, tales como autores, editores, impresores, distribuidores y libreros, en el establecimiento de una política nacional del libro?

De lo dicho en el párrafo anterior se puede colegir que la administración pública no puede establecer por su cuenta y de manera autista una política acertada de desarrollo del libro sin conocer profundamente la problemática del sector. Y a su vez el Sector privado es impotente para resolver por sí solo la mayor parte de los obstáculos estructurales que afectan su crecimiento. De mi experiencia en el trabajo de campo puedo decir que muchas veces el sector privado al comienzo se muestra cauteloso de que la administración muestre tanto interés por él pues teme que todo ello se traduzca a la larga en un control fiscal más riguroso. Pero cuando entiende el verdadero sentido de una política del libro y sobre todo cuando observa los resultados en otros países que ya la aplicaron, el diálogo se vuelve franco y constructivo.


Según su vasta experiencia, ¿en qué sentido favorece al sector del libro la intervención de instituciones internacionales como la UNESCO o el CERLALC?

La UNESCO y el CERLALC han jugado hasta ahora un papel catalizador entre el sector público y la empresa privada. Ayudan a inducir la toma de decisiones a muy alto nivel del Estado, propician el diálogo entre las administraciones y el sector privado y poseen información importante sobre las experiencias que, en materia de política del libro, se han llevado a cabo en otros puntos del planeta.

También son una garantía de credibilidad: un sector del libro que reclama una serie de medidas del Estado, así sean las más apropiadas para su desarrollo, puede ser considerado como un simple solicitante de prebendas y privilegios para un sector de producción. Los organismos internacionales representan una cierta autoridad moral y técnica que induce al Estado a reflexionar sobre la conveniencia de fortalecer una industria cultural, no sólo en razón de los beneficios económicos que de ello se derivan, sino en virtud de la salvaguarda del pensamiento y la sensibilidad propios de la cultura nacional y como medio de hacerle frente a una globalización uniformizante.


Sabemos que ha participado con la Federación de Gremios de Editores de España en la elaboración del Plan de Promoción del Libro en Español. Nos gustaría que nos hablara acerca de este proyecto.

Ese documento obra en poder de la Federación de Gremios de Editores de España y contiene algunas sugerencias que podrían ser incluidas en la programación estratégica de desarrollo del libro en español para la próxima década. Dado que constituye un "input" para el programa de trabajo de la Federación, creo que no me corresponde comentar su contenido hasta tanto la propia Federación no lo publique como parte de su planificación a mediano plazo, en caso, naturalmente, de que decida adoptar algunas de las propuestas que contiene.


(1) Cifras: "Producción y comercio internacional del libro en América Latina 2003 - Diagnóstico estadístico" CERLALC Bogotá 2005.
(2) Fedecali: Comercio exterior del libro 2003
(3) SIECA, ALADI, 2003



http://www.gestioncultural.org/gc/event/detailEvent.jsp?idEvent=104780&_idSection=57835


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01 mayo, 2006

Un hombre que sabe de libros. Entrevista a Alejandro Katz


Alejandro Katz, Un hombre que sabe de libros.

ENTREVISTA REALIZADA POR EL DIARIO VENEZOLANO EL NACIONAL. ESTA SE ENCUENTRA EN LA SIGUIENTE DIRECCION:

http://www.el-nacional.com/entrevistas/katz.asp


¿Quién es?
Alejandro Katz nació en Buenos Aires en 1960. Residió durante siete años en México, donde se graduó de Licenciado en Lengua y Literatura por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Crítico, ensayista y traductor, colaboró en suplementos y revistas culturales de México, Argentina, España, Chile y Uruguay.

Ingresó en el Fondo de Cultura Económica en México, en 1985. Desde 1991 hasta marzo de 2004 se desempeñó como Director y Gerente General del Fondo de Cultura Económica de Argentina.

Se ha especializado igualmente en la problemática de las industrias culturales, particularmente de la industria editorial. En virtud de ello, ha sido invitado a dictar conferencias y a participar en numerosos congresos de editores, ferias del libro y jornadas o seminarios dedicados a la edición y a las industrias culturales, en Buenos Aires, Bogotá, Caracas, Guadalajara, Santiago de Chile, Santander y Tokyo, entre otros.

Desde 1992 es Profesor Adjunto de la Universidad de Buenos Aires, a cargo de la cátedra de Introducción a la Actividad Editorial, en la Carrera de Edición que se dicta en la Facultad de Filosofía y Letras de la mencionada casa de estudios.

Trabajos suyos sobre la industria editorial se han publicado en México, Argentina, España y Colombia. Entre 1996 y 2001 fue Consejero de la Cámara Argentina del Libro. Fue Presidente de la Comisión de Programas y Contenidos del 26º Congreso de la Unión Internacional de Editores, que se realizó en Buenos Aires entre el 1 y el 4 de mayo de 2000. Integró, igualmente, el Comité Ejecutivo de dicho Congreso.

Fue miembro ad honorem del Consejo de Cultura de la Nación, organismo consultivo de la Secretaría de Cultura de la Nación. Experto del Cerlalc, ha colaborado con el organismo en numerosos proyectos así como en cursos de capacitación para editores.

Es asesor de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) en los programas de profesionales de dicha feria.

Como sabe que 500 nuevos títulos aguardan a las estanterías por cada día hábil de trabajo en Iberoamérica, Alejandro Katz defiende la edición por demanda. No cree que la saturación pueda ayudar a la buena salud del mercado ni aplaude que los editores estén “cayéndose a codazos” para desplazarse, unos a otros, de los puntos de venta.

Esa cartilla fue la que recitó el crítico literario en un foro sobre Comercio del Libro en América Latina y el Caribe, celebrado en el marco de la Feria del Libro de Caracas, mientras pedía adecuar la oferta editorial a la demanda y necesidades de los lectores, para cortarle la respiración a ese cangrejo continental que es la piratería. Otro voto es por la eficiencia de la gestión pública, culpable del fracaso de tantas editoriales dependientes del Estado.

Al advertir que Internet es una de las alternativas para satisfacer los requerimientos de la lectoría, en contenidos científicos o especializados por ejemplo, el ex gerente del FCE no está decretando la muerte del libro ni mucho menos. A su juicio ni el libro está en riesgo de desaparecer ni tiene mala salud ni tan siquiera un problema de calidad, pero sin lectores reconoce que no sirve para nada. Por ello, a ese universo empastado le toca apostar porque a sus visitantes les mejore el pulso

¿Cuál es el estado de salud del libro en América Latina?

-El libro goza de muy buena salud, los que gozan de muy mala salud son los lectores latinoamericanos. Quiero decir, en América Latina el libro no está enfermo, deteriorado o moribundo. Lo que no tiene es lectores o tiene menos lectores de los que debería. El libro no va a morir ni va a desaparecer del continente. Cuando uno habla de estado de salud lo asocia a enfermedad y a extinción. No es éste el caso del libro; el problema son los lectores. Que eso sin duda afecta a la diversidad de libros disponibles, sí. Que afecta el futuro el futuro de las empresas editoriales, también. Pero el problema son los lectores, está en la falta de lectores de suficiente calidad, que en definitiva es lo que importa. Porque el libro puede tener muy buena salud, pero si no tiene lectores no sirve para nada.

¿Qué estrategias se deben poner en práctica para crear la necesidad de consumo de insumos culturales como el libro?

Si se toma en cuenta que en muchos países de la región conseguir el alimento o ir a la escuela no son asuntos resueltos y los ciclos de crisis se comen los ingresos familiares.
- No creo que el problema del libro sea la pobreza, no todavía. El problema del libro es las dificultades de circulación que tiene en aquellos lugares donde no hay pobreza. Creo que el problema no hay focalizarlo desde el punto de vista macroeconómico o en las dificultades del libro en épocas de crisis. El verdadero problema se ve cuando el libro sigue teniendo dificultades de circulación y de utilización en épocas de relativa abundancia. Sin embargo, es muy difícil propiciar políticas sostenidas a largo plazo en la promoción del uso del libro en sectores populares si las élites latinoamericanas que disponen de tiempo y recursos para dedicar a la lectura no lo aplican para tal fin.

Esta situación afecta a editoriales estadales como Monte Ávila, que tienen tirajes significativos y pésima circulación ¿Qué pueden hacer estas entidades para no perder todo su esfuerzo y dinero, para evitar que los libros acaben desfalleciendo en los depósitos?

-Creo que es un problema de la mala calidad de la gestión pública en los países latinoamericanos. No creo que el Estado debe ser empresario o no deba serlo. Estimo que debe hacer las cosas bien, haga lo que haga. Creo que el tema de las editoriales públicas en América Latina no tiene a Monte Ávila como único caso. No es un problema de incapacidad del Estado de ser editor, sino de las dificultades del Estado de ser eficiente, en términos generales. No se puede resolver el problema de la mala calidad de las editoriales públicas focalizando el problema en la mala calidad de la gestión de las editoriales públicas, debemos solucionar el problema de la mala calidad de la gestión pública. Si eso mejora se mejorará la gestión en el ámbito editorial.

Las privadas también padecen esos problemas...

-Estos problemas trascienden a las editoriales públicas porque hay un serio problema con los canales de comercialización del libro en América Latina. Posiblemente, una buena asociación del sector público con el privado, con programas inteligentes para reestructurar los canales y potenciar los modos de llegar con el libro al público, podría introducir mejoras sistémicas en el sector editorial e incrementar las posibilidades del usuario de contactarse con el libro. Sin duda, son medidas que serían muy significativas para la buena circulación del libro en América Latina. Considero que hay más un problema de distribución que de edición en el subcontinente. Aun hay mucho por hacer en términos editoriales, pero el problema crítico es la distribución y la comercialización.

Feria insuficiente

¿Eventos como esta Feria del Libro ayudan en algo a que las personas se acerquen a la lectura? ¿Se puede medir ese impacto?


-Es muy difícil tener mediciones efectivas. Uno puede presumir que todo aquello que pone al libro en un plano de cierto relieve, ante la mirada del público y lo coloca en contacto con el público, favorece la creación, desarrollo o consolidación de un mercado lector y, consecuentemente, la producción y distribución editorial. Creo que las ferias son sólo una herramienta, no la fundamental, al menos como están diseñadas hasta ahora. Una feria anual en las grandes capitales de América Latina no es la herramienta fundamental para la creación de un mercado. Ese es el tipo de eventos que tenemos: en Bogotá, Buenos Aires, Guadalajara. Eventos que, sin duda, son buenos, útiles, importantes y necesarios, pero no son la herramienta fundamental. Si se quiere pensar en las ferias como un arma primordial, el diseño debería ser otro. Debería haber ferias itinerantes, a lo largo de todo el año, a través de todo el territorio nacional.


En Venezuela, existe una importante (hay quienes dicen que de mayor cuantía) producción editorial, en todos los géneros literarios, proveniente del interior del país. Pese a que la Feria más importante del país está ubicada en Caracas...

-Esas son asimetrías que se dan muchas veces en América Latina. De todas formas es una suerte que la producción sea federal, que esté dispersa, distribuida. Creo que debería reconocerse eso de un modo fáctico, creando ámbitos de difusión del libro allí donde también hay producción. Si hay producción se supone que hay interés por la lectura, y si hay interés por la lectura habría que facilitar la llegada del libro.

En Argentina ¿Además de las ferias qué otras estrategias han puesto en vigor para incentivar la lectura y la adquisición de libros?

-No muchas alternativas sistemáticas. Ha habido algunas acciones episódicas, algunas generadas desde los ámbitos gremiales del sector y otras de parte del Estado, otras mixtas. No han sido iniciativas sostenidas en el largo plazo, ni que contaran con los recursos adecuados, ni públicos ni privados. No han sido programas diseñados con un pensamiento estratégico, sino que han sido, en general, programas oportunistas en los que, el contenido político de impacto mediático, ocupa tanto espacio como la verdadera voluntad de promover el libro y crear lectores. No hay en Argentina políticas sistemáticas de producción de lectores.

¿En la región hay alguna alternativa de la que tenga referencia para lograr tales fines?

-Según entiendo, en Colombia y en México ha habido iniciativas de creación y aprovisionamiento de bibliotecas públicas y estímulo de la lectura y el uso del libro. En los últimos años han implementado algunas políticas en ese sentido, más sistemáticas y más sustentables. También el Cerlalc ha tenido un papel muy importante en la promoción del libro y el involucramiento del Estado y del sector privado en campañas nacionales de promoción. De hecho, está promoviendo el año del libro y la lectura para América Latina. Pero estos son programas recientes, por lo que es prematuro conocer su impacto y alcance.

Pareciera que otro problema que pudiera incidir en el acercamiento a la lectura es que las casas editoriales grandes que dominan el mercado de América Latina y del mundo dan el visto bueno a autores que no tienen la calidad que se desearía encontrar. ¿Qué habría que decir a aquellos que piensan que hay poco criterio en los editores?

-Esa es una visión, con todo respeto, sesgada, que no permite ver el panorama y toda la vastedad de la oferta editorial que hay en el idioma español. Es cierto que hay unos grupos muy poderosos, pero desde un punto de vista estricto no hay niveles de concentración importantes. Los criterios que organismos internacionales como, por ejemplo, la Comisión para la Competencia y contra el Monopolio de la Unión Europea, consideran para catalogar a una situación como concentración, están absolutamente alejados de la tipología de las empresas editoriales en el mundo del idioma español. No hay ninguna empresa que controle siquiera 15% del mercado. Hay cientos de editoriales, privadas, públicas, independientes, universitarias, ONG, de todos los orígenes de capital, de todos los intereses.


¿Qué hay del criterio de las editoriales y su compromiso con la edición de libros de calidad?

-No es cierto que todas las corporaciones sean incapaces de editar buenos libros. Es cierto que, en la mayor parte de los puntos de venta, los best seller tengan mayor presencia que cualquier otro tipo de libros, y es normal que así sea, tanto en América Latina como en el resto del mundo. Hay muchos libros cuya lectura es más básica que la de otros libros, más atractiva para un público que no tiene un nivel de sofisticación en el uso de lo escrito demasiado alto. Algo que de ningún modo me parece negativo; lo importante es que haya posibilidad de acceder a lo diverso. En todo caso, se dificulta el análisis porque colocamos en competencia productos muy diferentes que están homologados sólo por el soporte en el cual están escritos. Entonces, ponemos a competir a un best seller con una obra de filosofía analítica, sólo por el hecho de que ambos están impresos en papel y encuadernados, en puntos de venta más o menos semejantes. Son productos culturales de naturaleza diferente, de expectativas diferentes, para segmentos diferentes, que deben tener precios diferentes. Naturalmente, si uno piensa que es lo mismo dirá que de uno hay mucho más que de lo otro. Si piensa que son cosas diferentes, la pregunta será ¿hay de lo otro? ¿Hay suficientes libros de filosofía analítica para los lectores de esa rama del conocimiento? El problema estaría dado por la existencia de un público que requiere libros de filosofía analítica y no los encuentra. No por la existencia en puntos de venta diversos de best sellers. Sería inútil cuestionar eso.

Luego, ¿cómo debe ser ese producto de las empresas editoriales? ¿Qué debería esperar el lector?

-En una época de cultura de masas y de intereses superfluos, el libro tiene que ser el libro de alta calidad ¿Tiene que ser aquello a lo que todo el mundo aspira? Digo ¿todo el mundo aspira a tener una vida espiritual e intelectual intensa? No ¿es malo que sea así? No lo sé. Lo que sí lo sería es que quienes deseen tenerla no tengan las herramientas para hacerlo. Lo malo es que mucha gente no tenga la oportunidad de preguntarse si quiere una vida así. Creo que la obligación de quienes están jugando a producir un libro de calidad es ser responsables de lo que hacen. Propiciar la mejor conexión entre una producción de calidad y una lectoría de calidad, que existe. Es no ser concesivos a las tentaciones del mercado de masas, de la circulación rápida, de las ganancias rápidas. Pero no creo que sea responsabilidad de quienes juegan ese juego intentar que todo el mundo lea a Kant. Si es una pretensión correcta que se publiquen cosas buenas para quienes quieran leer esas cosas valiosas.

Entre la concesión y el elitismo

¿Qué puede agregar con base en su experiencia de muchos años al frente de la gerencia editorial del Fondo de Cultura Económica en Argentina? ¿Qué pudo hacer para paliar esos dilemas editoriales que ha referido?

-El Fondo de Cultura Económica es una editorial que ha podido conservar el espíritu de sus fundadores en términos de eficiencia, permanencia, articulándolos con momentos de grandes dificultades que enfrenta toda editorial pública; directores que han pretendido usar a la editorial para su promoción personal o han pretendido o pretenden utilizar recursos públicos en función de sus carreras privadas. De todas formas mi experiencia en el FCE está marcada por el altísimo compromiso de un equipo profesional de extraordinaria calidad. Fuimos afortunados al poner en práctica muchas de las cosas que pensamos en relación con los problemas de circulación del libro y que consiguiéramos que esos libros tuvieran una aceptación por el público muy alta. Fue muy satisfactorio hacer cosas de alta calidad y que existiera un público que las apreciara y que estuviese dispuesto a remunerar a toda la cadena económica que participó del proceso necesario para que ese lector dispusiera del libro en el momento que lo necesitara.

¿Qué medidas aplicaron para conseguir que eso sucediera?

-Lo primero que aplicamos fue un gran rigor al diseñar los programas editoriales de cada año, sabiendo que los márgenes siempre son estrechos. Nuestra política consistía en no subordinarnos de un modo cínico a la demanda preexistente de lectura, no adelantar una postura concesiva que buscara una rotación rápida. Tampoco nos instalamos en la posición del editor elitista que asume que si la gente no compra lo que edita es porque el público es ignorante y tonto y él es el genio. Entonces, los márgenes que hay entre una actitud y la otra son muy estrechos. Eso supone editar libros que están en el límite entre tener una demanda potencial pero no explicitada y no tener demanda pero poder crearla. Esto hace que si uno se excede de un lado produzca productos editoriales bastardos y si se excede del otro no encuentra público. Lo primero era construir una política editorial muy estricta, con una percepción muy clara del público para el que se estaba trabajando. Lo segundo fue poner en marcha una serie de mecanismos de intercambio con ese público que fuese lo más eficiente posible.

Respecto al uso de los contenidos de los textos escritos, usted ha sostenido que se debe escuchar y dar respuesta a los requerimientos de ese público lector, ¿qué pueden hacer los editores para responder a ese demanda?

-Para todo contenido de conocimiento, Internet es una herramienta que habrá de desarrollarse. No sé si necesariamente para todo contenido de entretenimiento. Posiblemente no. Posiblemente lo que haya en el espacio del entretenimiento serán nuevos modos de lo escrito que exploten satisfactoriamente las posibilidades de Internet. No sé si tenga sentido publicar Cien años de Soledad en Internet porque es mucho más cómodo, más práctico, más lindo, más rentable que hacerlo bajo la forma del libro convencional. Nadie quiere leer sólo un capítulo de Cien años de Soledad quiere leer la novela completa. Ahora, se está abriendo paso a formas literarias pensadas para su existencia en Internet, usando con la mayor eficiencia recursos que el libro no brinda. Las novelas en su forma clásica metidas en la red no agregan valor. El conocimiento metido en la web sí agrega valor.

El uso de la herramienta Internet ¿puede contribuir a frenar la piratería y la venta ilegal de libros?

-Tendencialmente, la respuesta es sí. Cuanto más adecuado al modo de utilización y cuanto más adecuado esté el modo de oferta al modo de utilización y cuanto más adecuadas estén las estructuras de precios a los valores asociados con los modos de uso que el usuario está dispuesto a pagar, más se reduce la tentación de la utilización por medios ilegales. Creo que uno prefiere comprar y pagar honestamente que hacerlo deshonestamente. Cuando alguien saca fotocopias esta pagando por ellas, no está ante un ladrón. Uno está ante alguien que necesita un fragmento de un producto y no tiene una forma mejor de acceder a ese fragmento. Metafóricamente, como he dicho, no pueden ofrecerte comprar un avión, cuando lo que necesitas es una silla dentro del boeing. Además, la gente está dispuesta a pagar por ello.

¿Qué cambia en el caso de la piratería?

-Es una problemática diferente. Allí hay un sistema industrial ilegal orientado a la publicación de productos gemelos. Y uno pudiera decir que si el editor vendiera a los precios a los que vende el pirata, éste último no existiría. Es cierto, pero lo que también es cierto es que el pirata deja sin paga a una serie de actores que deben ser remunerados. Por tanto, el editor no puede competir en igualdad con el pirata. Allí se plantea un problema de juridicidad. Yo entiendo que para mucha gente la única forma de acceso a estos productos sea por la vía ilegal, pero también entiendo que las formas ilegales e ilegítimas son perjudiciales para el desarrollo sostenido de los medios de lectura que esa misma gente necesita. El Estado debe intervenir para cancelar los mercados ilegales que desvirtúan los mercados legales y legítimos en beneficio de ese mismo que reproduce ilegalmente. Esto se debe combatir con todo el peso de la Ley, aunque los resultados para combatir este delito sean hasta ahora muy pobres.

¿En un país donde no existe una Ley del Libro qué se puede hacer contra esos ilícitos?

-Lobby. Hay que hacer un trabajo político sobre los gobernantes y formadores de opinión para persuadir sobre la necesidad de una Ley del Libro que favorezca el desarrollo de la industria, dado que la provisión de libros de suficiente calidad y a precios adecuados es estratégico para el desarrollo nacional. Ahí hay que hacer un trabajo de persuasión para sancionar las leyes necesarias.